Gane más dinero con el interés compuesto

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¿Sabía que el dinero que circula tiene un precio? Claro, el dinero se puede comprar. De hecho, las entidades financieras lo venden: por ejemplo, le pueden prestar mil euros y cobrarle por esa cantidad 1.100 euros en un plazo futuro. Quizás le parezca un mal negocio para usted y uno jugoso para el banco, sin embargo hay dos factores que justifican esto.

Por un lado, está el riesgo y por otro el plazo. Así, si un banco le presta 1.000 euros, no lo verá reintegrado enseguida y corre el riesgo de que usted no pague, ¿no es cierto? La tasa de interés es la solución que las entidades financieras encontraron a este problema.

Pero en el mundo de los negocios no siempre ganan los mismos y, si conoce las reglas, usted puede usarla para ganar mucho dinero. Una de estas herramientas es el interés compuesto.

Pero vayamos por partes. Para poder usar a su favor esta herramienta deberá conocer primero el interés simple o principal. Busquemos un ejemplo: si coloca en un plazo fijo 10.000 euros al 10% anual y todos los años puede retirar los 1.000 euros producto de los intereses.

Pero qué ocurre si en vez de retirar esos intereses los vuelve a invertir. Allí aparece el interés compuesto.

El interés compuesto surge cuando los intereses ganados se añaden al monto invertido original (principal) y se los vuelve a invertir. De esta manera los intereses ganados en la primera inversión también generan “nuevos” intereses. Es decir, tenemos un efecto multiplicador del dinero, y esto ocurre habitualmente en las cuentas corrientes, donde los intereses se depositan en la misma cuenta donde tenemos el capital.

Ejemplo de interés compuesto

Empecemos con un ejemplo que lo hace todo más sencillo. Si usted tiene mil euros de ahorro y desea preservarlos, puede ponerlos en un plazo fijo, es decir “prestárselos” al banco. El banco le pagará una tasa de interés anual del 10%. Pasado el año, usted tendría 1.100 euros en su cuenta, ¿verdad?

Ahora, ¿qué sucede si quiere volver a ponerlos en ese plazo fijo? Un ahorrista desprevenido podría pensar que al cabo de dos años y con una tasa de interés del 10%, conseguiría 1.200 euros, ya que el primer año tendría 100 euros de intereses y el segundo otros 1oo euros. Sin embargo, al cabo de dos años tendrá el capital inicial (1.000 euros) sumado al interés del primer año (100) y sumado al 10% de interés de ese total (110 euros), lo que obtendría son 1.210 euros. Ahí radica el interés compuesto.

Cálculo del interés compuesto

Por tanto, para calcular cuánto dinero genera el interés compuesto no vale con multiplicar el capital inicial por la tasa de interés y el número de periodos de cálculo, la cosa es algo más complicada. Pero es fácil deducir la fórmula. Si C es el capital inicial, i la tasa de interés y suponemos que los intereses se pagan mensualmente tendremos los siguientes capitales según pasen los meses (C1, C2, …):

C1 = C * (1 + i)

C2 = C1 * (1 + i) = C * (1 + i) * (1 + i) = C * (1 + i)^2

Cn = C * (1 + i)^n

Aplicando esta fórmula al ejemplo anterior (hay que cambiar meses por años, ya que el interés se paga anualmente) tenemos que el capital después de dos años sería:

C2 = 1000 * (1 + 0,1)^2 = 1000 * 1,1^2 = 1000 * 1,21 = 1210 euros

Justo como habíamos calculado antes.

Cálculo de interés compuesto de forma anual

Otro caso importante es saber el capital que tendremos en una cuenta al cabo de varios años si los tipos de interés nos los dan anualizados (es lo típico) y el pago de intereses es mensual (también bastante típico). La fórmula que obtendremos es muy similar a la anterior, pero con algunas modificaciones:

Cfinal = C * ( 1 + r/n) ^ (n*t)

Donde r es la tasa de interés anual, n el número de periodos en el que nos pagan los intereses, en el caso de mensualmente, 12, y t el número de años. Puede parecer que no, pero al final hay diferencias según los periodos en los que nos pagan los intereses, y lo vamos a ver en un ejemplo.

Ejemplo de distintos periodos de cálculo

Imaginemos que dos bancos distintos nos ofrecen dos depósitos. El primero, el del banco A, nos ofrece un depósito anual a un 20%, intereses pagados al finalizar el depósito. El segundo, el del banco B, nos ofrece un depósito al 19%, pero los intereses se pagan mes a mes y se reingresan en el propio depósito.

En el caso A, es muy sencillo, si metemos 1.000 euros tendremos al cabo de un año 1.200 euros, es decir, ganamos 200 euros. Puede parecer el más ventajoso. Pero hagamos los cálculos de interés compuesto en el caso del banco B usando la última fórmula.

Cfinal = 1000 (1 + 0,19/12) ^ 12 = 1207,45 euros

Es decir, el pago de los intereses mensuales hace que el capital vaya aumentando con el tiempo y que dichos intereses generen un exceso de capital. Por eso es importante no simplemente comparar los tipos de interés al comparar productos financieros, sino también los periodos de remuneración. Eso sí, la ley nos ayuda, ya que existe la figura del TAE, tasa anual equivalente, que precisamente compara los intereses en condiciones similares.

Los instrumentos financieros que ofrecen interés compuesto

Albert Einstein, el gran físico teórico dijo: “El interés compuesto es la octava maravilla del mundo, quien lo entiende, lo gana, quien no, lo paga”.

Todos los instrumentos financieros de ahorro funcionan en base al interés compuesto. Esto significa que la rentabilidad obtenida cada mes se vuelve a invertir, generando nuevas ganancias y así sucesivamente. El secreto del interés compuesto consiste en no retirar el dinero invertido ni los intereses ganados ya que el dinero se incrementará a través del tiempo, porque reinvierte  los intereses que gana.

Uno de los instrumentos de inversión que ofrecen este tipo de interés es el que hemos mencionado al principio de este artículo, el plazo fijo.

Tipos de plazos fijos

– Plazo fijo clásico o tradicional: obtiene un rendimiento fijo de la inversión tras un período de tiempo.

– Plazo fijo con interés variable: también obtiene un rendimiento fijo y se le añade una tasa adicional para superar el promedio del mercado.

– Plazo fijo CER: En este caso, además de la tasa usual, el capital invertido se ajustará al Coeficiente de Estabilización de Referencia del BCRA.

– Plazo fijo precancelable: Esta posibilidad le permite cancelarlo antes de la fecha de vencimiento, después de que se cumpla un determinado plazo determinado con anterioridad.

¿Cómo calcular los intereses de un plazo fijo?

Aunque ya conocemos que hay distintos tipos de plazo fijo, hay una forma de calcular los intereses que devenga. Puede hacer uso de esta calculadora para conocer cuánta será su ganancia.

Lea la letra pequeña: ¿ Qué son la TNA y la TEA?

Imaginemos que un banco le  ofrece un depósito a un año al 10% cuyos intereses se liquidan a la finalización del mismo y otro banco le ofrece lo mismo, pero los intereses se liquidan mensualmente y sobre el mismo depósito. A simple vista, ambos préstamos son muy parecidos, pero el primero le  dará al cabo de un año 100 euros  por cada 1.000 invertidos y en cambio el segundo nos dará 104,71 euros. ¿Y esto por qué? Simplemente porque al pagarnos los intereses mensualmente, el siguiente mes tenemos más capital y por tanto más intereses (interés compuesto). Por tanto la rentabilidad real del primer depósito es del 10% y la del segundo del 10,47%. Es decir, la Tasa Anual Equivalente del primer depósito coincide con el interés nominal, pero en el segundo caso no.

Para que  podamos comparar los productos financieros sin tener que leer mucho la letra pequeña, la TAE aglutina los tipos de interés, el plazo de la operación y las comisiones. Es decir, nos ayudan a determinar cuánta rentabilidad real tendríamos en un depósito si funcionara durante un año, y también cuanto pagaríamos de intereses en un crédito si el plazo fuera un año.

TNA es la tasa que se menciona como indicador cuando la capitalización coincide con el periodo entero. TEA es la tasa que efectivamente representa el rendimiento del capital cuando el periodo de capitalización es menor que el periodo entero.

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