Estrategias de selección: Análisis fundamental

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¿Alguna vez ha escuchado a alguien decir que una empresa tiene una “base sólida”? La frase está tan usada que ya se convierte en cliché, donde cualquier analista puede referirse a los fundamentos de una empresa expresando conceptos sin sentido. Aquí vamos a definir exactamente qué son los fundamentos, cómo y por qué se analizan, y por qué el análisis fundamental es a menudo un gran punto de partida para detectar las buenas compañías.

La teoría

Hacer la evaluación básica fundamental es bastante sencillo. Los fundamentos de una empresa consisten en buscar el valor intrínseco de una acción, término importante para que usted detecte si una acción realmente vale la pena, y compararlo con el valor que se encuentra en el mercado. Si el valor intrínseco es más alto que el precio actual, el análisis muestra que la acción vale más que su precio de mercado y que tiene sentido comprar dichas acciones.

Aunque hay muchos métodos para encontrar el valor intrínseco, la premisa detrás de todas las estrategias es la misma: una empresa vale la suma de sus flujos de efectivo descontados.

Simplemente, esto significa que una empresa vale la suma de todas sus ganancias futuras juntas. Y que éstas deben ser descontadas al valor del dinero hoy. Es decir, que 1 euro de hoy siempre será más que 1 euro mañana.

La idea detrás del valor intrínseco tiene sentido siempre y cuando se piense en cómo una empresa proporciona valor para sus propietarios. Si tiene un negocio pequeño, el valor de la empresa está en cuánto puede sacar de esta, no en el aumento de una acción. Y un empresario solo saca algo si le quedan excedentes después de gastos y salarios, de reinvertir en nuevos equipos y demás. En un negocio todo se basa en los beneficios, ingresos menos gastos, y esto es la base del valor intrínseco.

Teoría del Gran Tonto

Uno de los supuestos de la teoría del flujo de caja descontado es que las personas son racionales y que nadie compraría un negocio por un valor mayor que su flujo futuro actualizado a día de hoy. Dado que una acción representa la propiedad de una empresa, esto se aplica al mercado bursátil.

¿Pero por qué, entonces, las acciones presentan movimientos tan volátiles? No tiene sentido que el precio de una acción fluctue tanto, ya que el valor intrínseco no cambia a cada minuto.

Esto es porque muchas personas no ven las acciones como una representación de los flujos de caja descontados, sino como vehículos comerciales. ¿A quién le importan los flujos de efectivo si las acciones se pueden vender a otro por más de lo que pagué por ella? Quienes sustentan este enfoque lo llaman teoría del gran tonto, donde el beneficio de una operación no es determinado por el valor de la empresa sino por la especulación, por  si se puede vender a otro inversor (el tonto).

De todos modos, un operador diría que los inversores que confían únicamente en los fundamentales están a merced del mercado, en lugar de observar su evolución y tendencias.

Este debate muestra la diferencia general entre un inversor técnico y uno que se basa en los fundamentos. Un seguidor del análisis técnico no se guía por el valor sino por las tendencias del mercado, de gráficos.

Entonces, ¿cuál es mejor: el análisis fundamental o el técnico? La respuesta es ni uno ni otro. Como mencionamos en la introducción, cada estrategia tiene sus propios méritos. En general, el análisis fundamental es considerado como una estrategia a largo plazo, mientras que el técnico se usa más para estrategias a corto plazo.

De la teoría a la práctica

La idea de descontar los flujos de efectivo parece estar bien en teoría, pero su aplicación en la vida real es difícil. Uno de los retos más obvios es determinar cómo de lejos en el futuro se deben prever los flujos de efectivo. Si ya es bastante difícil predecir las ganancias del próximo año, ¿cómo podemos predecir el curso de los próximos diez? ¿Qué pasa si una empresa va a la quiebra? ¿Qué pasa si una empresa sobrevive durante cientos de años? Todas estas posibilidades se han tratado de explicar por muchas interpretaciones del descuento de flujos de efectivo, pero ninguna escapa completamente de las complicaciones que plantea la incertidumbre del futuro.

A continuación, definiremos cada componente del modelo:

1. Flujo de fondos del año anterior: Valor teórico, o las utilidades totales, que los accionistas podrían obtener de la empresa.

2. Tasa de crecimiento: Ritmo al que se espera que crezcan los ingresos en los próximos cinco años.

3. Flujo de efectivo: Cantidad teórica que los accionistas obtendrían si todos los ingresos de la compañía, o las utilidades, se distribuyeran.

4. Factor de descuento: Número que trae los flujos futuros al “año cero”. En otras palabras, el factor utilizado para determinar el valor de los flujos de efectivo al presente (VA).

5. Descuento por año: Flujo de caja, multiplicado por el factor de descuento.

6. Flujo de caja al quinto año: Cantidad que la compañía podría distribuir a los accionistas en cinco años.

7. Tasa de crecimiento: Tasa de crecimiento de seis años para adelante.

8. Flujo de caja al sexto año: Cantidad disponible en el sexto año para distribuir a los accionistas.

9. Tasa de capitalización: Tasa de descuento (el denominador) en la fórmula de un crecimiento perpetuo.

10. Valor al final del quinto año: Valor de la compañía en cinco años.

11. Factor de descuento al final del quinto año: El factor de descuento que convierte el valor de la empresa en el quinto año al valor actual.

12. VA del valor residual: El valor actual de la empresa en cinco años.

Hasta ahora, hemos sido muy generales sobre lo que un flujo de caja comprende, y por desgracia, no hay manera fácil de medirlo. El flujo de dinero en efectivo normal de una sociedad anónima a sus accionistas es el dividendo, y el modelo de descuento de dividendos de una empresa se basa en sus dividendos futuros. Sin embargo, una empresa no paga la totalidad de sus beneficios en dividendos, y muchas empresas rentables no pagan dividendos a todos.

¿Qué ocurre en estas situaciones? Otras opciones incluyen la valoración de los ingresos netos, flujo de fondos libres (EBITDA) y una serie de otras medidas financieras. Hay ventajas y desventajas de utilizar cualquiera de estos indicadores para obtener una visión del valor intrínseco de la empresa. El punto es que lo que representa el flujo de caja depende de la situación. Independientemente de qué modelo se utiliza, la teoría que está detrás de todos ellos es el mismo.

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