Tres errores a evitar antes de comprar una acción

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Tomar decisiones de inversión en base a datos o información errónea, nos puede costar mucho dinero. Que el ruido externo y de los medios mainstream no te abrumen. Hoy aprenderemos a cómo evitar adoptar malas estrategias con el ratio Precio / Ganancias.

 

Desde que comencé a trabajar en inversiones en el año 2002, siempre he estado muy cerca del inversionista minoritario. Es muy enriquecedor escuchar sus miedos, sus sensaciones y tratar de ayudarlos para que puedan romper la inercia de realizar la primera inversión.

Después de analizarlo con detenimiento, y sabiendo que tú podrías tener las mismas sensaciones en estos momentos, intentaré ser esclarecedor al respecto de Cómo elegir una Acción sin equivocarse desde esta columna.

Para ello, voy a utilizar una de las aristas de la vertiente del análisis fundamental, acudiendo a la valuación por múltiplos o ratios.

Los múltiplos o ratios, también llamados comparables, son una buena herramienta de análisis y comparación de una empresa con otras que pertenecen a la misma industria para determinar si está barata o cara en relación a sus pares.

Una de las ventajas de los ratios es que son fáciles de obtener, sin necesidad de una fórmula matemática compleja. Básicamente, podemos calcular un ratio considerando el precio de mercado de la acción y asociándola a alguna información que surge del balance o el estado de resultados.

Precisamente, el múltiplo que relaciona el precio de la acción con las ganancias por acción que la empresa registra se denomina Precio / Ganancias (P/G).

El significado económico que da el valor del ratio P/G es cuántos años lleva recuperar el valor de la inversión en la acción, si suponemos ganancias constantes anuales de la empresa y que dichas utilidades las distribuye totalmente entre los accionistas en forma de dividendos en efectivo.

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La tabla anterior muestra un resumen de los P/G de los principales bancos estadounidenses. A priori, el inversor debería elegir la acción de Goldman Sachs sobre el resto de las entidades bancarias mostradas ya que presenta el P/G más bajo.

En este caso puntual, si Goldman Sachs presentara una ganancia constante en los próximos años y distribuyese esos beneficios entre sus accionistas como dividendos, entonces un inversor recuperaría la inversión inicial en casi 12 años, quedándose con la acción gratis.

Para JP Morgan le llevaría alrededor de 18 años y casi 13 años para Morgan Stanley. Y así sucesivamente.

Como mencioné anteriormente, el P/G se obtiene fácilmente, pero hay ciertos puntos a contemplar en su uso que no deben ser ignorados por los inversores.

Error #1: Contemplar resultados extraordinarios

Muchas veces, el ratio P/G de una marca en particular puede estar sub valorado o sobre valorado, influido por cuestiones únicas no recurrentes, que obligan al inversor a hacer un análisis sobre el P/G observado y no teniéndolo como un mero dato de la realidad.

Por ejemplo, una compañía puede presentar un P/G de 10 veces, lo que puede sugerir que es algo realmente barato y atractivo, pero dicho resultado se obtuvo por una ganancia extraordinaria puntual de ese ejercicio que no volverá a ocurrir.

También puede ocurrir el caso contrario, donde la empresa presenta un P/G muy elevado que es producto de una pérdida que ocurrió por única vez en el período bajo análisis, y esa información está dando una señal incorrecta en relación a la real situación de la empresa.

Lo idea es que las ganancias del ejercicio en cuestión puedan “normalizarse”, midiendo las mismas netas de cualquier resultado extraordinario.

Error #2: Resultados pasados no garantizan resultados futuros

Una de las cuestiones básicas en finanzas e inversiones es que la buena inversión pasada no garantiza resultados positivos para el futuro. Y con el ratio P/G se puede aplicar una lógica similar.

Cuando uno observa el ratio P/G, lo hace contemplando las ganancias que la empresa obtuvo en los últimos doce meses. Y más allá de la existencia de cuestiones extraordinarias o no en ese número, lo que debemos darnos cuenta es que nada nos indica que esas ganancias se repetirán en el futuro. De hecho, las mismas pueden ser más altas o más bajas.

Es por este motivo que siempre es conveniente complementar el análisis de decisión de inversión, considerando el P/G futuro, que se calcula con las ganancias estimadas para la marca en los próximos doce meses. De esta manera, disminuimos el margen de error al momento de invertir.

Error #3: Un P/G no tiene significado alguno

Cuando una acción en particular presenta un ejercicio con pérdidas, entonces las ganancias por acción son negativas y, por ende, el P/G es negativo. Y un P/G bajo cero no tiene ningún significado ni coherencia económica para tomar decisiones de inversión.

Si como inversor sólo confiamos en el P/G para determinar si un activo es atractivo o no, ante un P/G negativo perdemos capacidad de acción y decisión. De esta manera, es importante tener más de una herramienta disponible para poder determinar el atractivo o no de un activo financiero en general.

Una manera de poder solucionar estos tres errores de manera práctica, es utilizando el P/G ajustado por ciclos económicos que se denomina Shiller P/G y que considera tomar el promedio de 10 años del P/G en cuestión, permitiendo normalizar la serie por factores cíclicos y extraordinarios.

Así, el inversor encuentra una buena medida para salir del paso y considerar a esta herramienta desde una óptica de mayor valor agregado para la toma de decisiones de la cartera.

A tu lado en los mercados,

Diego Martínez Burzaco

Para El Inversor Diario

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Acerca del Autor

Diego Martinez Burzaco

Economista en Jefe de Inversor Global, nos da su punto de vista sobre cómo los vaivenes políticos y macroeconómicos pueden llegar a afectar nuestras inversiones del día a día. Además, nos desliza algunas interesantes alternativas sobre dónde colocar nuestro dinero.