El rey que perdió todo en manos de un sabio

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La semana pasada, hablábamos de nuestro objetivo como inversores individuales. Veíamos que si podíamos ganarle al retorno promedio del mercado, teníamos que estar muy contentos.

Aprendimos una manera de ganarle al mercado que implicaba no tener muchas acciones en la cartera. Y vimos como inversores de la talla de Warren Buffett, implementan esta estrategia con éxito.

Pero falta una segunda parte para que la fórmula funcione. Y esa segunda parte es la que vamos a ver hoy.

Por suerte esta segunda parte de la estrategia es más simple aún que la primera. Pero antes de avanzar, si no leíste la nota anterior que estamos mencionando, te recomiendo leerla haciendo clic aquí.

Si ya la leíste, sigamos avanzando.

La segunda medida consiste en dejar a las acciones solas.

Se trata de una estrategia que es más simple aún que la primera y consiste en mantener a las acciones por muchos años, sin tocarlas. El poder del interés compuesto es sorprendente y el ingrediente más importante para que esto se pueda dar es el tiempo. Los pequeños retornos incluidos tienden a magnificarse muy rápido si dejamos a las acciones tranquilas y le damos tiempo.

Te voy a contar una historia muy interesante para ilustrar el punto.

“Había una vez un rey que quería pagar a un sabio del pueblo por salvar a su hija. El rey ofreció cualquier cosa que el sabio quisiera. El humilde sabio se negó. Pero el rey insistió. Así que, el sabio aceptó lo que parecía una petición modesta.

Pidió que le pagara un grano de arroz al día, pero que se duplique cada día. Así, en el primer día, obtendría un grano de arroz. El segundo día, dos. Al tercer día, cuatro. Y así. El rey estuvo de acuerdo y, en un mes, los graneros del rey estaban vacíos. Le debía al sabio más de mil millones de granos de arroz al día 30”.

He oído otras versiones de esta historia, pero me gusta ésta porque te muestra dos cosas.

La primera es obvia: muestra cómo el retorno compuesto puede convertir un pequeño monto en millones. Pero la segunda lección más sutil viene de pensar hacia atrás. Si el rey paga 1.000 millones de granos de arroz al día 30, ¿cuánto paga el día 29? La respuesta es la mitad de eso: 500 millones. Y en el día 28, paga la mitad de eso, 250 millones.

Así se ve de forma clara que los saltos más importantes se dan al final. Los retornos realmente grandes comienzan a amontonarse en los últimos años. Esto es muy importante tenerlo claro. Porque los inversores tienden a desmotivarse al principio, cuando ven que los retornos no son tan atractivos en niveles absolutos. Y tienden a bajar los brazos y dejar de invertir.

Pero ese es el peor error que pueden cometer. Porque están interrumpiendo la magia del interés compuesto y no le están dando tiempo a los retornos exponenciales que se dan hacia el final del ciclo de inversión.

Por ello, la próxima vez que estés tentado a vender tus inversiones de largo plazo, recuerda la historia del rey y el sabio. ¡Y mantente firme!
Resumamos la estrategia.

Esta estrategia de inversión, que busca lograr retornos por arriba del promedio del mercado, está compuesta por dos medidas:

  1. Una cartera concentrada
  2. Una baja rotación

Si agregas estos dos ingredientes a tu estrategia de inversión, vas a poder superar al promedio del mercado y vas a poder acumular una riqueza de verdad en el largo plazo.

Warren Buffett, el mayor inversor de todos los tiempos utilizó esta estrategia para construir su imperio. Tranquilamente, tú también puedes implementar una estrategia similiar y, por qué no, lograr resultados similares.

Ésa es la magia que provoca la revolución del mundo de las finanzas personales. Hoy está todo a nuestro alcance. Todo depende de nosotros.

Te deseo un excelente día y un buen fin de semana.

 

Federico Tessore

Director

Tessore Research

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Acerca del Autor

Federico Tessore

Director de Inversor Global. En su columna semanal, aborda la inversión de una manera didáctica, directa y clara para acompañar al inversor en la toma de decisiones.