Menos bancos y más riesgo financiero

0

Sin haberse cerrado aún la absorción del Banco Popular por parte del Santander, alertamos del riesgo que constituye para la economía española la desmesurada concentración del sector bancario.

 

En el artículo del mes pasado titulado “Una supervisión desastrosa”, pusimos el foco en la cadena de fallos regulatorios que llevó a la quiebra a una de las entidades financieras más importantes de España: el Banco Popular.

Como pudimos ver, se produjo una concatenación de errores tanto de la dirección del banco como de los reguladores que fracasaron en su deber de prevenir el desastroso final de un banco que, según las pruebas de estrés del Banco Central Europeo, era solvente hasta hace pocos meses.

El único beneficiado de un desastre que les costó sus ahorros a miles inversores fue la entidad que compró al Popular por la simbólica cantidad de un euro, cuando recordemos que hace apenas dos años el Popular estaba valorado en más de 15.000 millones de euros y que cuenta con 4,5 millones de clientes en España.

El Santander consolida con esta brillante operación su liderazgo en el mercado bancario español, algo que profundiza un problema de concentración bancaria que se ha disparado durante los últimos años con el beneplácito de las instituciones encargadas de regular el sector financiero.

El problema que supone la elevada concentración bancaria no es un problema de escala europea como algunos defienden; es un problema marcadamente español.

Si se fija en el siguiente gráfico, tomando como referencia el número de bancos existentes en el año 2008, puede ver cómo desde el estallido de la crisis el número de entidades a escala europea ha descendido un 17 por ciento. Sin embargo, en el caso de España este porcentaje aumenta hasta el 40 por ciento tomando datos de 2015.

grafico

Fuente: Banco Central Europeo

 

Con las cifras actuales, y tras la absorción del Banco Popular por parte del Santander, el descenso en el número de entidades es aún mayor no solo en número de entidades sino también en activos.

Mientras que en la Eurozona el descenso en el número de entidades ha sido lento y gradual, en España este fenómeno se ha acelerado desde el año 2013 como consecuencia del rescate y posterior venta de numerosas cajas de ahorros tras el recrudecimiento de la crisis en el verano de 2012.

El descenso en el número de entidades no se ha traducido en un reparto más equitativo de la cuota de mercado de los bancos supervivientes a la crisis. Todo lo contrario.

Por volumen de activos, en 2008 los cinco bancos más grandes del país agrupaban un 42 por ciento de los activos totales. Nueve años después esa cifra se ha disparado hasta el 72 por ciento, con la absorción del Banco Popular por parte del Santander pendiente de ser concluida.

Lo que las cifras nos indican es que estamos ante un oligopolio en el que los grandes bancos se permiten claras ventajas competitivas fruto de su dominante posición de mercado. Todo esto con la connivencia de las instituciones como pudimos ver con la reciente venta del Banco Popular por apenas un euro.

 

Lecciones perdidas

Que existan menos bancos y más grandes incrementa dramáticamente el riesgo de que la caída de una de estas entidades sistémicas hunda a todo el sistema financiero.

Un desastre como el de la quiebra de Lehman Brothers podría repetirse en el sistema financiero español con una magnitud mayor a nivel local, ya que en esta ocasión estamos hablando de bancos comerciales con una exposición directa mucho mayor al funcionamiento de la economía de lo que pueden tener los bancos de inversión.

En lugar de aprender de los errores regulatorios que llevaron en 2008 al mundo a la mayor crisis financiera en décadas, hemos echado más gasolina al fuego creando corporaciones bancarias gigantescas que tendrán que volver a ser rescatadas con el dinero de los contribuyentes en caso de riesgo de quiebra.

La historia volverá a repetirse. Los bancos volverán a ofrecer créditos a diestro y siniestro, los españoles picaremos en el anzuelo y nos endeudaremos hasta las trancas. Cuando una nueva crisis financiera mundial sobrevenga, miles de personas quedarán desamparadas mientas los grandes bancos serán rescatados ante el riesgo sistémico que representan para la economía, un riesgo que lejos de haberse reducido se ha aumentado en España más que en ningún país europeo.

En vez de aprovechar las lecciones de la crisis y promover regulaciones financieras más estrictas, hemos permitido que el sector financiero adquiera una influencia determinante en la economía y en la política.

 

Un cordial saludo,

Alberto Redondo

Editor

Inversor Global España

Compartir Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn5Share on Google+0Email this to someone

Acerca del Autor

Alberto Redondo

Alberto Redondo es el editor de Inversor Global en España. En su blog podrás descubrir todo sobre la economía y las finanzas en España. Además recibirás consejos sobre cómo sortear la crisis y construir tu cartera de inversiones con éxito.