Los Gobiernos van a matar el dinero

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Las élites globales están usando los tipos de interés negativos para hacer lo mismo que la inflación – hacer que tu dinero desaparezca-. Una forma de esquivar estos tipos negativos es apostar por el dinero físico, el viejo y conocido efectivo. Para prevenir esto, las mismas élites han lanzado una guerra en contra del efectivo.

Esta ofensiva en contra del dinero físico tiene dos objetivos. El primero es lograr que obtener efectivo sea lo más difícil posible. Los Bancos Centrales del mundo van a reportar a cualquier persona que quiera sacar más de 3.000 euros como “actividad sospechosa”.

El segundo objetivo es eliminar los Pagarés de alta denominación. Los Estados Unidos retiraron de circulación los billetes de 500 dólares hace casi 50 años. Desde ese entonces, el resto de sus pagarés bancarios perdió casi el 85% de su valor.

Ahora bien, la guerra contra el efectivo no es una noticia actual. Esta lleva mucho tiempo desarrollándose por parte de estas élites. Pero en estos días, se han dado nuevos acontecimientos ante este conflicto.

El mayo pasado, el Banco Central Europeo anunció que no continuará con la emisión de billetes de 500 euros. Esto quiere decir que estos billetes seguirán siendo legales, pero no se producirán nuevas, más allá de las que ya hay en circulación.

Este movimiento significa que, en un corto tiempo, habrá poca oferta para suplir la gran demanda de personas que necesiten tener más de 500 euros en efectivo. Esto subirá el valor de estos billetes y, por lo tanto, será lo mismo que aplicar un tipo de interés negativo en los euros en efectivo. 

¿Por qué los bancos centrales, como el europeo, están imponiendo estos tipos negativos en sus divisas? ¿Cuál es el sentido de esta política monetaria autodestructiva?

La idea de esta guerra contra el dinero en efectivo es obligar a los ahorradores a entrar en la banca digital, para que así las élites puedan manipular su dinero, bajo la excusa de los tipos de interés negativos. Ante esto, la solución más obvia sería refugiarse en el efectivo.

Pero si el efectivo se vuelve escaso, caro, o pierde su poder de compra por culpa de la inflación, quienes quieran seguir ahorrando en efectivo van a tener que pagar un pequeño “extra” para obtener estos billetes de alto valor, que serán muy escasos y en desuso.

Las élites han encontrado una manera para que pagues extra por tener efectivo ahorrado en tu cuenta y para que los tipos de interés negativos te afecten, aunque no entres en la banca digital.

Los tipos de interés negativos están astutamente disfrazadas de impuestos para estos ahorristas. La forma tradicional de robarle dinero a quienes ahorran es por medio de la inflación.

Esto es el típico caso de cuando tu dinero tiene un interés positivo del 0,5%, pero la inflación está en un 2%, lo que finalmente, quiere decir que el valor de tu dinero es -1,5%.

Siguiendo el mismo ejemplo, si tenemos un depósito de 100.000 euros y le aplicamos un 0,5% de interés positivo, tendremos una ganancia de 500 euros sólo en intereses y quedaríamos con un balance de 100.500 euros al cabo de un año.

Pero después de ajustar ese dinero a una inflación del 2%, el poder de compra de esos 102.000 euros sería de sólo 98.490 euros. Esto deja al ahorrador aún peor parado que con la banca digital.

El nuevo impuesto global: arma de destrucción masiva

Pero por si la inflación y los tipos negativos no fueran suficientes, las mismas élites globales están coordinando un plan de grabación e impuestos globales. Como suele ocurrir en estos casos, hay un nombre técnico para este nuevo impuesto mundial, para que las personas de a pie no entiendan de qué va realmente.

A esta nueva trampa fiscal la han llamado Base Erosion and Profit Shifting, o BEPS.

El proyecto BEPS fue ideado por la OCDE y el G-20, con el Fondo Monetario Internacional como proveedor de inteligencia y soporte técnico. Si te interesa saber qué sucederá con este nuevo impuesto, hay una página web completa, dedicado a revelar los nuevos impuestos y sus plazos de implementación.

Sinceramente, te recomiendo buscarla porque, parafraseando a Trotsky: “Quizás no te interese el BEPS, pero al BEPS le interesa tu dinero, y mucho”.

El plan de la élite político-financiera global no termina ahí. También existe una agenda de cambio climático liderada por la ONU. Este plan secreto está disfrazado como la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático. 

Ahora bien, no quiero que me tomes por uno de esos negacionistas del cambio climático. Pero sí estoy alerta porque la ciencia del cambio climático es un tema complejo, ya que sirve de plataforma perfecta para aplicar impuestos a nivel global, y tiene un peso moral que permite el “chantaje emocional económico” sobre los países y las personas.

El cambio climático es la excusa perfecta para lanzar una iniciativa mundial a la que nadie se pueda negar, y así cobrar impuestos nuevos y costosos por medio de esa iniciativa.

Después de todo, ¿Quién podría decirle que no a los pandas y las ballenas y a los glaciares derritiéndose?

Un plan de impuestos global para financiar soluciones planetarias al cambio climático es el plan final de las élites.

Ni siquiera estoy diciendo que el mundo necesite ayuda con el cambio climático. Sólo quiero hacerte ver que detrás de cada “iniciativa a nivel global” está la mano astuta del sistema monetario mundial. Ellos saben que el cambio climático es la excusa perfecta para el dominio financiero total… Y no dudarán en usarlo.

Ahora ya estás advertido sobre este plan de dominación mundial de las élites: inflación mundial sobre el efectivo, impuestos internacionales para todos, con el FMI como el Banco Central del mundo, y el G-20 como directorio de ese banco.
En realidad, nada de esto es un secreto, porque ni siquiera lo están escondiendo. Las medidas, tácticas y estrategias usadas por las élites sólo están disfrazadas para que no las entiendas.

Ha sido un placer,

Jim Rickards

Para El Inversor Diario 

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Acerca del Autor

Jim Rickards

Jim Rickards acumula más de 35 años de experiencia trabajando en banca de inversión en Wall Street. Sus libros “Currency Wars” y “The Death of Money” han copado las listas de los más vendidos del New York Times y actualmente es el editor de Strategic Intelligence, un newsletter sobre finanzas líder en Estados Unidos.