Si inviertes en las OPVs, ya es tarde

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Cuando empecé a trabajar en el mundo de las inversiones personales, hace veinte años, invertir en una OPV era una de las formas aseguradas para el éxito.

La OPV, el momento cuando una empresa privada se convierte en pública, empezando a cotizar sus acciones en bolsa, era el instante en el que cual comenzaban las grandes ganancias.

Es decir, lo más probable era que al salir a bolsa la empresa obtuviera un shock de capital y a partir de esto, comenzara a experimentar un crecimiento exponencial. Por lo tanto, como inversores individuales, era un excelente negocio invertir en una acción que acababa de llegar a la bolsa, ya que sus acciones iban a subir fuerte.

Hasta había lista de espera para entrar a las OPVs…

Pero hoy todo ha cambiado. Las OPVs ya no son lo que eran…

Observa el caso reciente de Snap Inc. (NYSE: SNAP), que es la empresa dueña de la red social Snapchat.

La OPV de esta acción fue a mediados de marzo y algunos inversores esperaban que las acciones de esta empresa se fueran muy rápidamente a la luna.

¿Pero has visto lo que ha pasado con su precio últimamente?

El grupo selecto de inversores que pudo comprar acciones al precio de la OPV, de 17 dólares, ha ganado dinero, un 18% en total a día de hoy. Pero muy pocos inversores compraron a ese precio. La mayoría compró a un precio mayor y por eso, si tenemos en cuenta el precio de cierre del primer día, las acciones en realidad han caído un 26%.

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Entonces, si el dinero no se gana si se invierte en las OPVs, ¿dónde se hace?

Hoy el dinero se gana mucho antes. Se gana invirtiendo en la empresa cuando es privada, no al convertirse en pública. Si se entra en ese punto, es tarde.

En el pasado casi no existía inversión privada en empresas. Pero hoy este mercado que junta a inversores individuales e institucionales, en Estados Unidos, es enorme. Por eso es allí donde se crea todo el valor.

Allí se juega el partido en la actualidad.

Observa en el siguiente cuadro las ganancias de los primeros inversores de Snapchat:

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El ejemplo de Lightspeed Venture Partners es impactante. Fue el primer inversor en Snap en el año 2012. El fondo invirtió 8,1 millones de dólares en la empresa cuando era privada.

Al precio de la OPV, de 17 dólares por acción, esa inversión de Lightspeed se ha convertido en 1.500 millones de dólares. El fondo ha multiplicado por 180 veces su inversión inicial en sólo cinco años.

Si los actuales accionistas de Snap, que compraron sus acciones después de la OPV, piensan lograr ganancias similares, el precio de la acción tendría que llegar a 3.000 dólares.

Y yo apostaría mucho dinero a que eso no va a pasar, y menos en 5 años.

Entonces, ahora que queda claro que el dinero se gana antes de las OPVs, la pregunta es “cómo llegar a esas empresas”.

Bueno, no es un camino fácil, pero tampoco es imposible. Hay dos alternativas para llegar al mismo lugar.

La primera opción implica que uno, como inversor individual, invierta directamente en compañas privadas con alto potencial de crecimiento. Es complejo, porque hay que tener tiempo y dinero para buscar las empresas, seleccionaras y luego invertir. Y lo ideal es no invertir en sólo una, hay que elegir varias.

Pero por medio de esta estrategia es donde se pueden obtener los mejores retornos.

En nuestro caso, hace muchos años creamos una organización, que llamamos el Club de Inversores Ángeles de IG, que de manera agrupada se dedicaba a hacer ese tipo de inversiones. Nos fue muy bien y aprendimos mucho.

Y duespés de esta experiencia impulsamos la formación de South Ventures, que es una plataforma de compra-venta de startups online. A través de esta plataforma invertimos en muchas empresas privadas de todo el mundo.

Pero hay una segunda opción, que recomendamos hace unos meses en Asesoría Tessore, que es más fácil y requiere menos dinero. Se trata de comprar acciones de una empresa pública, es decir que cotiza en bolsa, y que a su vez invierta en compañías privadas.

De esta forma, de forma indirecta nos beneficiamos con las OPVs. Por ejemplo, hace pocos meses recomendamos comprar acciones de una empresa que era uno de los inversores privados en SNAP.

El problema era que esa empresa había invertido en muchas empresas, y Snap no se correspondía con más del 3% de la inversión total de su cartera. Por lo tanto, si bien se ganó dinero, no se logró un retorno exponencial en el momento.

Ésa es la forma más fácil para que un inversor individual pueda participar en el negocio de invertir en empresas privadas con alto potencial. Y desde Asesoría Tessore vamos a seguir recomendando este tipo de empresas.

Así que recuerda, la próxima vez que veas una OPV en las noticias, no necesariamente va a ser un excelente negocio.

El negocio está un pasito antes.

Te deseo un excelente fin de semana de inversiones,

Federico Tessore
Director

Acerca del Autor

Director de Inversor Global. En su columna semanal, aborda la inversión de una manera didáctica, directa y clara para acompañar al inversor en la toma de decisiones.

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