El fin del milagro noruego

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Con la caída en la producción del petróleo y la caída en el precio del barril de crudo, Noruega se enfrenta, sin prisa pero sin pausa, al agotamiento de su principal modelo económico.

Si hay una época del año cuando conviene acercarse a Escandinavia, es precisamente esta. En el mes de junio es cuando uno puede disfrutar de casi 24 horas de luz y de unas temperaturas agradables.

Precisamente la semana pasada estuve en Noruega aprovechando un viaje que tuve que hacer a Gotemburgo, al oeste de Suecia. La moderna Oslo o la pequeña pero encantadora Bergen me gustaron mucho. Sin embargo, contemplar los pronunciados fiordos donde roca, cielo y mar se juntan fue una de las experiencias más impactantes de mi vida.

Una de las ciudades que visité la semana pasada fue Stavanger, en la costa atlántica de Noruega. Llamada la “capital del petróleo” por los noruegos, esta ciudad representa el profundo cambio que supuso para el país escandinavo el descubrimiento de gigantescos yacimientos de petróleo bajo el lecho marino del Mar del Norte, en aguas territoriales noruegas.

Hasta los años 70 del siglo pasado Noruega era el vecino pobre de Suecia. Sin embargo, desde hace 40 años este país ha avanzado hasta colocarse como el más próspero de Europa y uno de los más prósperos del mundo entero.

Al contrario que otros países con gigantescos recursos naturales como Venezuela o los grandes productos de Oriente Medio, Noruega no ha malgastado el dinero precedente de la explotación de estos recursos en excéntricos proyectos faraónicos o en corruptelas.

Este pequeño país escandinavo –con apenas 5 millones de habitantes- se ha dedicado a construir un fondo valorado entorno a un billón de euros con los que asegurar el porvenir de la pequeña nación escandinava cuando el petróleo se agote.

El fondo del petróleo noruego es un accionista de referencia en las principales compañías de Europa y Estados Unidos. Algunos analistas estiman que este fondo aglutina casi el 2 por ciento de toda la renta variable mundial.

Los noruegos, al igual que el resto de los escandinavos, son conocidos por tener elevados estándares éticos. Eso se refleja en este fondo, que rechaza la inversión en sector considerados poco éticos como es la industria armamentística, la del juego o cualquier industria considerada perjudicial para el medio ambiente.

Un modelo que se agota

La clarividencia de esta decisión es palpable ahora, cuando la producción del oro negro en las aguas territoriales noruegas decae de manera lenta pero constante. Si se fija en el siguiente gráfico puede observar la evolución de la producción de petróleo del país nórdico.

Fuente: Trading Economics

Fuente: Trading Economics

Resulta llamativo que alrededor del año 2000 se produjo un pico en la producción, con casi 3,5 millones de barriles diarios. Desde entonces, de manera paulatina esta producción ha ido decreciendo hasta los 1,5 millones de barriles diarios que se producen en la actualidad.

A una producción menor hay que sumarle un barril de petróleo que cotiza muy por debajo de los máximos que alcanzó en la antesala de la crisis financiera de 2008, cuando el barril Brent de referencia en Europa tenía un valor de 140 dólares. En la actualidad este mismo barril se transa por apenas 51 dólares.

La principal repercusión de esta caída en la producción y en el precio del petróleo es un hundimiento de los ingresos procedentes de esta actividad para el sector petrolífero noruego.

El día para el que los noruegos llevan décadas preparándose está cada vez más cerca, y el país escandinavo debe buscar un nuevo modelo productivo que sustituya los ingresos billonarios que la industria del petróleo ha deparado para el país.

La pesca y el turismo con actividades que deparan ingresos millonarios para el país escandinavo, sin embargo la apuesta fuerte de Noruega debería ser la innovación. Sin embargo, aunque Noruega tiene unos parámetros de inversión en innovación elevados, dista mucho de los países punteros.

El gasto anual en innovación por habitante en Noruega alcanza los 1.124 dólares. Esta cifra queda lejos de los 1.647 dólares de Suiza, 1.468 de su vecina Suecia o los 1.442,5 dólares de Estados Unidos, la gran potencia mundial de la innovación.

Sin una apuesta clara por la innovación, y con el modelo productivo del petróleo agotándose, Noruega se enfrentará de manera inevitable a un declive en el estándar de calidad de vida de sus ciudadanos.

Afortunadamente, allí contaron con políticos responsables que reinvirtieron las ganancias billonarias procedentes de esta industrial. Algo con lo que en otros países difícilmente podemos contar…

Un cordial saludo,

Alberto Redondo

Editor

Inversor Global España

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Acerca del Autor

Alberto Redondo

Alberto Redondo es el editor de Inversor Global en España. En su blog podrás descubrir todo sobre la economía y las finanzas en España. Además recibirás consejos sobre cómo sortear la crisis y construir tu cartera de inversiones con éxito.

  • Ricardo BLANCO GALEAN

    les han pescado como “a bacalao” con la de “vaís a sacar petróleo”