9 consejos para proteger tu patrimonio

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Hace unos días un amigo de mi familia contactó conmigo muy preocupado. Tenía un problema muy grande y necesitaba mi consejo.

El mensaje empezaba de la siguiente manera:

“Federico:

Estamos muy cerca de perderlo todo. Nuestra casa, el coche, todos los ahorros. El fruto de una vida de trabajo a la basura en un abrir y cerrar de ojos. Necesito hablar contigo para ver si me puedes ayudar.”

Estamos hablando de una persona de alrededor de 65 años, médico semi-jubilado, con muy buenos ingresos y buen nivel de ahorros. A priori una persona sin problemas financieros.

¿Qué ha sido lo que ha provocado esta terrible situación financiera?

La historia es la siguiente: su hijo era un empresario exitoso que necesitaba capital para expandir su negocio y por eso decidió proponerle a su padre un acuerdo inmejorable. El padre le prestaba el dinero que necesitaba para hacer crecer el negocio y, a cambio, el hijo le pagaba un interés de un 10% anual asegurado.

Con ese dinero el padre se daba los gustos que quería y el hijo podía hacer crecer su negocio y su futuro. Los dos ganaban…

Durante unos años, todo fue bien. Pero, gradualmente, la cosa se empezó a complicar.

El hijo llegó al punto de necesitar otra inyección de capital para seguir funcionando. Ante esta situación, el padre decide pedir un préstamo para ayudar a su hijo. No sólo no quería ver fracasar el negocio de su hijo, sino que además quería cuidar su inversión inicial.

Esto tiene altas oportunidades de terminar mal, pero cuando se trata de dinero y de la familia, la cabeza tiende a seguir al corazón.

En un principio la financiación adicional pareció estabilizar el barco durante un año más. Pero, cómo te imaginarás, la historia no tiene final feliz.

El negocio quedó patas arriba y nuestro amigo, que había invertido más de un millón de euros entre ahorros e hipoteca, está cerca de perderlo todo. No solo todo el dinero, sino además la relación con su hijo.

Lamentablemente, me topo con este tipo de situaciones muy habitualmente.

Por eso he decidido compartir contigo los siguientes 9 consejos para proteger tu patrimonio. Si los sigues, nunca vas a pasar por situaciones como éstas.

Son los siguientes:

1 – Si suena demasiado bueno para ser verdad, generalmente no lo es.

Las promesas de mayores retornos siempre tienen riesgos escondidos. Estos riesgos pueden destruir tu capital. Desconfía, pregunta, asegúrate.

2 – No elijas la inversión del momento.

¿Estás buscando invertir en la inversión más popular del momento? No lo hagas. Estarás siguiendo a la manada hacia el precipicio. Invierte en activos no deseados y fuera de moda, en aquellos por los que tus amigos amantes de las tendencias te llamarían loco por considerar.

3 – Estate atento a los costes.

¿Cuál es tu porción de la inversión? Cuanta más gente esté involucrada, menor es la porción que recibes. Aprende a minimizar gastos e impuestos legítimamente.

4 – Haz caso a tu intuición.

Si alguien no puede explicarte (en unos minutos y claro) el concepto de la inversión y los costes asociados, el riesgo y el estilo de gestión, o si usa una jerga extraña para impresionarte o confundirte: huye.

5 – Un mayor riesgo no es igual a un mayor retorno.

Muchas veces a la gente le dicen que el intercambio es bajo riesgo por bajo retorno y alto riesgo por alto retorno. Mentira. Un alto riesgo puede implicar nada de retorno y pérdida de capital. Sólo porque elijas soportar un mayor riesgo no significa que serás recompensado.

6 – Nunca apuestes la casa de la familia en una inversión.

He visto a gente jubilada pedir prestado dinero poniendo en riesgo su casa y luego perderlo todo en una caída de mercado. Si alguien te dice que uses tu casa como aval para un préstamo, no lo hagas. La inversión tal vez funcione durante un tiempo, pero perder tu casa cuando tienes setenta años te destruye.

7 – Cuidado con la persona que te aconseja.

¿Quién te aconseja y cuál es su motivación? Lo repito: cuando se trata de la carrera de la vida, el propio interés siempre gana. Pregúntate cuál es el interés de tu asesor y si se alinea al tuyo o existe un conflicto. Si no puedes asegurar que esa empresa o persona esté trabajando para seguir tu propio interés, no procedas.

8 – Controla tus emociones.

No reacciones por miedo o avaricia. Esto es tomar decisiones impulsiva y primitivamente. Aléjate y considera lo que estás haciendo. Aplica el pensamiento racional al proceso. Si te has metido en una situación donde el miedo o la avaricia te están guiando, has ignorado los siete puntos previos de esta lista.

9 – Cada inversión tiene un riesgo.

Descubre cuál es y analiza si puedes acéptalo. Si no puedes identificarlo, entonces es la inversión más arriesgada de todas y no deberías hacerla.

Antes de hacer la próxima inversión, relee estos consejos. Y acuérdate de que invertir no es fácil. Si no sigues estos criterios, el riesgo de perderlo todo y tener que empezar de nuevo está mucho más cerca de lo que te imaginas.

Te deseo un excelente viernes de inversiones,

Federico Tessore

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Acerca del Autor

Federico Tessore

Director de Inversor Global. En su columna semanal, aborda la inversión de una manera didáctica, directa y clara para acompañar al inversor en la toma de decisiones.