Macron, Merkel y la dura realidad

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Apenas transcurrieron horas desde su flamante triunfo electoral, cuando Emmanuel Macron se enfrentó a su primer problema de envergadura como nuevo presidente de Francia.

“Inquieta vive la cabeza que lleva una corona” – William Shakespeare. Enrique IV; acto 2.

No se había asentado aún la resaca post-electoral tras el brillante triunfo de Emmanuel Macron en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, cuando los partidarios del joven y brillante nuevo Presidente de la República francesa se dieron de bruces con la realidad de la política europea.

Eufóricos tras la victoria de Macron, por toda Europa activistas y medios de comunicación partidarios de la refundación de la Unión Europea en una nueva Europa más social, sacaron a relucir manifiestos, editoriales y filtraciones sobre las intenciones del nuevo Presidente francés, el elegido para liderar a esta nueva versión light de la socialdemocracia.

Como si de un mantra se tratara, se lanzaron a proclamar a los cuatro vientos el fin de la austeridad y el comienzo de una nueva política económica expansiva, más expansiva aún de lo que nos tiene acostumbrados el Banco Central Europeo durante los últimos años.

Esta nueva Europa, más solidaria dicen ellos, se articulará en dos ejes: la emisión de deuda a nivel europeo –los llamados Eurobonos- que permita a los países del sur financiarse a un coste menor gracias a la solidaridad de sus vecinos del norte; y la reducción del superávit comercial alemán que presiona al euro al alza frenando así la recuperación de las economías más débiles de la Unión.

Jóvenes, inexpertos e ingenuos, enarbolaron la bandera del cambio y se dieron de bruces con la realpolitik de la experta y firme líder de la Unión, Angela Merkel, quien marca el paso en la Unión Europea.

A las pocas horas de conocerse la victoria de Macron, la canciller ya se encargó de enfriar los ánimos de estos encendidos liberales (o socioliberales, como les gusta autodenominarse ahora).

Primero actuó de telonero el Presidente de la Comisión Europea, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, quien afirmó con razón que el gasto público en Francia está desbocado –un 57 por ciento del PIB- y que es imprescindible llevar a cabo una reducción del mismo cuanto antes.

Pero el plato grande llegó cuando la canciller hizo una defensa a ultranza del superávit comercial alemán y de la austera y responsable gestión de sus recursos públicos, pilares fundamentales de la prosperidad germana. A través de su ministro de asuntos exteriores, Merkel también dejó muy claro que los Eurobonos no están sobre la mesa. En realidad nunca lo estuvieron ya que esta idea es una aberración mayúscula.

Establecer instrumentos de deuda mutualizada para todos los países del euro supondría un incentivo para la gestión fiscal irresponsable, ya que los Gobiernos podrían gastar a su antojo sin tener que asumir las consecuencias de afrontar unos costes de financiación mayores debido a su irresponsabilidad como hacen ahora.

Que cada país soporte el peso de su deuda y de su financiación de manera individual es el mecanismo natural y efectivo para que el déficit no se dispare y para que las cuentas públicas estén bajo control.

Establecer los eurobonos como pretenden muchos en contra del criterio del Gobierno alemán supondría una crisis mucho mayor que la desatada en 2012, cuando Grecia, Portugal e Irlanda tuvieron que ser rescatados y el euro a punto estuvo de resquebrajarse por los problemas de solvencia de Italia y España.

De implementarse los Eurobonos, ante una nueva crisis de deuda soberana Europa estaría perdida ya que en esta ocasión, al contrario que en 2012, los países del norte de Europa no podrían rescatar a los del sur al quedar estos contaminados por el auge del riesgo soberano, compartido al ser los instrumentos de deuda comunes a la Eurozona en su integridad.

Las buenas intenciones de los partidos liberales europeos no bastarán para sacar a la Unión Europea de la profunda crisis económica e institucional en la que se encuentra sumida desde el año 2008.

Solo una gestión responsable de los recursos públicos, unido a la implementación de reformas que eleven la competitividad de las economías de los países miembros de la Unión Europea servirán para dejar atrás años de incertidumbre política y económica.

Un cordial saludo,

Alberto Redondo

Editor

Inversor Global España

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Acerca del Autor

Alberto Redondo

Alberto Redondo es el editor de Inversor Global en España. En su blog podrás descubrir todo sobre la economía y las finanzas en España. Además recibirás consejos sobre cómo sortear la crisis y construir tu cartera de inversiones con éxito.