El esquema Ponzi de los bancos chinos: receta para el desastre mundial

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La burbuja crediticia china es una bomba, y va a explotar de manera inevitable, sin que Trump, Putin o Merkel puedan hacer algo al respecto. De más está decir que las implicancias de este estallido te afectarán a ti, a mí y a las finanzas de todo el planeta.

Lo único que queda por hacer es averiguar el cuándo y el cómo va a estallar, para así proteger tu patrimonio.

El primer paso para dilucidar eso, es ser muy claros y sinceros respecto al gigante asiático:

La economía china es una estafa piramidal.

Y no sólo es eso…es la estafa piramidal más grande en la historia del mundo.

Hasta ahora, el caso más terrible de este engaño era el de Bernie Maddoff, una estafa Ponzi de US $65 mil millones que sorprendió a Estados Unidos y marcó unrécord norteamericano.

Pero China se alista a ejecutar un esquema Ponzi de US $9 billones. A continuación, te explico cómo funciona.

China tiene una clase media de cientos de millones de personas que, por asuntos culturales, son muy propensos al ahorro -la filosofía confucionista valora la austeridad y sensatez financiera-.

Por las restricciones gubernamentales de China, la mayoría de estas personas no tienen la libertad para invertir fuera del país. Por lo tanto, la mayoría de sus ahorros están en real estate, oro e inversiones locales por medio de los bancos.

Los bancos chinos ofrecen a esta clase media dos productos: un Fondo mutuo, que entrega retornos del 2% anual, y un llamado “producto de gestión de la riqueza”, WMP por sus siglas en inglés, que paga alrededor del 8%.

Naturalmente, la mayoría de los chinos de clase media elige el WMP, y cobra su 8% anual. Pero ahí está la trampa.

El Gobierno y la banca han hecho creer a sus clientes que esos WMP están respaldados por el banco o el propio Estado…pero no lo están. Son simplemente inversiones inseguras y sin garantía financiera.

Los WMP fueron calificados por el ex Presidente del Bank of China como “la estafa piramidal más grande del mundo”.

Aquí es donde la historia se pone peor.

Los bancos chinos están usando el dinero de los WMP para realizar salvajadas a empresas públicas al borde de la bancarrota, y para invertir en proyectos de desarrollo muy arriesgados, que no dan ninguna garantía a los inversores.

Lo más probable es que las instituciones a quienes se les presta este dinero nunca paguen de vuelta los millones.

Esto quiere decir que los WMP jamás serán pagados o devueltos a los clientes, y mucho menos respaldados.

Por ese motivo, las campañas publicitarias de los bancos chinos se dedican casi exclusivamente a vender estos WMP a la población. Incluso, el Gobierno chino, mediante su Ministerio de Economía, ejecuta campañas públicas constantes para incentivar a la gente a preferir este producto financiero y así “ayudar al progreso del país”.

Pura basura. Los bancos necesitan nuevos clientes de WMP, porque con ese dinero respaldan a los clientes más antiguos.

Si hoy un chino se acerca a un banco y pide su dinero de vuelta, la institución le dará su dinero…pero el cliente nunca se enterará que ese dinero viene de un nuevo WMP que acaban de venderle a otro compatriota incauto.

¿Qué va a pasar con la banca china cuando toda la clase media de su país quiera retirar su dinero?

¿Qué va a suceder cuando el mercado se plante y la gente deje de comprar WMP?

Eso es lo que le sucedió a Bernie Madoff, y eso mismo le sucederá a China. Ni siquiera sus reservas de US $3 billones podrán servir de parche para una crisis que asciende a US $9 billones.

Lo que es peor: la deuda total de China, contando Gobierno, banca, corporativa y local, ya ha alcanzado el 250% de su PIB.

Y esta cifra no considera a los WMP.

Si incluimos este producto financiero fraudulento en la balanza, la deuda asciende al 500% del PIB de China. Es como si debieras 100 mil euros en tu tarjeta de crédito, con un sueldo mensual de 1.500.

Una receta segura para la bancarrota total.

Ahora bien, la mayoría de esta deuda astronómica proviene del sector corporativo. Pero a diferencia de occidente, la mayoría de estas empresas son ciento por ciento estatales. Esto quiere decir que, de enfrentarse a una bancarrota, la ley obliga al Estado a realizar una salvajada financiera.

Aún más catastrófico: el 90% de esta deuda es en dólares. En el escenario actual, con un dólar fuerte y escaso al mismo tiempo, esta deuda se transforma en algo muy pesado para China.

El problema es francamente urgente, y cualquier Gobierno estaría enfocado 100% en solucionar este terrible problema.

¿Pero qué hace China al respecto? Nada.

Desde Beijing han optado por esconder este escándalo y hacer la vista gorda. Lamentablemente para ellos, el mal olor en la economía china está empezando a apestar demasiado.

Porque hay un indicador que es imposible de maquillar: el flujo de efectivo.

El dinero nunca miente. Se tiene o no se tiene. En el caso de China, la falta de efectivo está notándose y mucho:

Así lo resume el experto en asuntos chinos de The Epoch Times, Valentin Schmid:

“Las grandes firmas chinas están a sólo meses de irse a bancarrota. A menos de que consigan un préstamo enorme o un crecimiento casi imposible. De hecho, desde noviembre, 3 compañías chinas han entrado en default por $3 mil millones…y se espera que otras 3 hagan lo mismo en 2017.”

Por supuesto, los más optimistas siempre caen en la falacia del tamaño. “China es tan grande que puede impulsar su crecimiento y salir de la deuda”.

Es cierto, la envergadura de su economía ha salvado a China en el pasado…pero esta vez no será suficiente.

Los analistas geopolíticos en Stratford lo explican de la siguiente manera:

“Ya es difícil crecer a más del 10% cuando eres la segunda economía más grande del mundo. Además, debemos considerar que el crecimiento meteórico de China a principios del siglo XXI ocurrió en un contexto económico totalmente diferente en el mundo: EEUU aún en control, Europa sin crisis, contexto mundial pacífico, amenaza terrorista casi inexistente, etc.

Hoy en día, el mundo entero está en deuda y la corriente político económica está virando de nuevo hacia el proteccionismo, lo cual dejaría a China sola junto a su problema.”

China está ante un monstruo aterrador. Deuda impagable, crecimiento debilitado, y un dólar fuerte que convierte a su deuda en una loza todavía más pesada.

La única solución factible para aminorar el impacto de la explosión de la Burbuja China es que el Gobierno use su reserva para salvar la banca y a las grandes empresas por completo, y empezar de cero a reconstruir su economía, esta vez limpiamente.

El problema es que el dinero no sería suficiente para salvar a todos los chinos que, engañados por sus propias autoridades, han caído en la estafa piramidal de los WMP.

Por enésima vez en la historia, la clase media pagaría las consecuencias de la irresponsabilidad gubernamental.

Con un agravante no menor: por el tamaño e influencia de China en la economía mundial, esta vez acabaremos pagando todos.

Un saludo,

Jim Rickards

Para El Inversor Diario

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Acerca del Autor

Jim Rickards

Jim Rickards acumula más de 35 años de experiencia trabajando en banca de inversión en Wall Street. Sus libros “Currency Wars” y “The Death of Money” han copado las listas de los más vendidos del New York Times y actualmente es el editor de Strategic Intelligence, un newsletter sobre finanzas líder en Estados Unidos.