España en la guerra energética contra Rusia

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Una guerra energética se ha desatado entre la Unión Europea y Rusia. En el difícil equilibrio de poder geopolítico nuestro país juega un papel fundamental que podría decantar la balanza del lado europeo.

En mitad del desierto del Sáhara, a 450 kilómetros al sur de Argel, se haya la única esperanza de la Unión Europea frente al expansionismo ruso en Europa Oriental. Este villorrio abandonado llamado Hassi R’Mel, enclavado en mitad del desierto más hostil del mundo, se asienta sobre uno de los yacimientos de gas natural más grandes de la Tierra.

Bajo un sol abrasador, decenas de trabajadores e ingenieros trabajan para extraer de la tierra miles de toneladas de gas para suministrar energía a millones de consumidores europeos, a cientos de kilómetros de allí.

En la actualidad, la mayor parte del gas natural que consume Europa procede de Rusia, principal país exportador del mundo de este recurso energético. En el pasado, Rusia ha aprovechado la dependencia que Europa Central y Oriental tienen de su gas natural para alcanzar sus objetivos geopolíticos.

Por poner un ejemplo de esta influencia, en el pasado, cuando el invierno alcanzaba su punto álgido, Rusia extorsionó a la vecina Ucrania con cortar el suministro de gas si no satisfacía las exigencias de Moscú en relación al pago de los suministros energéticos.

La clave de este asunto se basa en la ubicación geográfica de los recursos y en su distribución. Si se fija en el siguiente mapa, puede ver que las dos fuentes de gas natural para Europa se encuentran en el Norte de África y en Rusia.

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Fuente: www.learneurope.eu

Hasta cinco gasoductos distintos nutren a la Unión Europea desde Rusia: por el Báltico, Polonia, Ucrania, el Mar Negro y el Mármara, en Turquía. Sin embargo, la red de distribución desde el norte de África es mucho más limitada…

El gas procedente de África con destino a Europa solo tiene dos rutas posibles: la italiana y la española. La ruta italiana presenta un problema, y es su limitada capacidad para suministrar gas por sí misma al resto de Europa.

Si bien el suministro de gas que llega hasta Italia está conectado con el resto de Europa a través de los Alpes, en el caso de España nuestro país se encuentra energéticamente aislado del resto del continente.

La posición única de España en el panorama energético europeo, como puerta de entrada del gas argelino alternativa a la ya de por si saturadas infraestructuras italianas, convierte a nuestro país en una pieza clave en la partida que están disputando la Unión Europea y Rusia.

La ruta española

El pasado mes de noviembre se cumplieron 20 años de la apertura del gasoducto que une a España con el Norte de África. Esta obra, que comprende una tubería de 1.430 kilómetros de longitud con un tramo que atraviesa el estrecho de Gibraltar a 400 metros bajo el nivel del mar, cambió el suministro energético de España para siempre.

Afortunadamente, esta situación implica que España no depende de las importaciones de gas ruso como sucede con el resto de países de la Unión Europea, a excepción de Italia, Portugal e Irlanda.

Una mayor conexión de España a la red de distribución de gas natural europea supondrá para Rusia la pérdida de una baza que en la actualidad le depara un dominio considerable del dependiente mercado energético europeo, algo que en el pasado el régimen de Vladimir Putin ha aprovechado a su favor geopolíticamente.

Con la nueva administración del Presidente Trump, y ante el abandono de Estados Unidos a su tradicional aliado transatlántico, el rol de España en el tablero energético europeo será fundamental en la confrontación entre la Unión Europea y Rusia.

Un cordial saludo,

Alberto Redondo
Editor
Inversor Global España

Acerca del Autor

Alberto Redondo es el editor de Inversor Global en España. En su blog podrás descubrir todo sobre la economía y las finanzas en España. Además recibirás consejos sobre cómo sortear la crisis y construir tu cartera de inversiones con éxito.

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