Una acción que explotó en la cara de los inversores

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Esta alternativa paradójicamente debía brindar seguridad, pero hizo todo lo contrario, tanto a conductores como a ahorradores. Ahora, parece que vuelve a generar una ventana de oportunidad, aunque yo prefiero cederle el paso.

La industria financiera tiene muchos puntos en común con la automotriz: demanda velocidad, reflejos, adaptación a cualquier terreno y –por supuesto- seguridad y contención de riesgos.

Si bien no se puede comparar, porque un accidente automovilístico puede ser fatal (hay riesgo vital), uno bursátil puede ser fatal para tus ahorros.

Incluso esto nos puede ocurrir a nosotros, los asesores financieros, ya que el hecho de elegir mal una empresa a la hora de recomendar puede provocar una gran pérdida de prestigio en cuestión de segundos.

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Aquí va un ejemplo…

Un caso de una inversión que ha tenido un duro choque frontal es el de Takata Corp. Es una proveedora japonesa de airbags para automóviles, de las más importantes del mundo.

Esta compañía nipona comenzó a generar problemas a las automotrices más afamadas. Sus airbags empezaron a fallar explotando en lugar de abrirse y causando varias muertes en el camino.

Al principio se creyó que el problema de las bolsas de aire de Takata era que se inflaban con demasiada fuerza, haciendo que explotara el receptáculo de metal que las contiene, lanzando restos metálicos contra el conductor o el acompañante. ¡Un verdadero peligro!

Hubo más de 180 heridos y varios muertos en todo el planeta por el fallo de Takata.

Ante este panorama, decenas de millones de vehículos tuvieron que ser mandados a revisión por posibles fallos en los airbags suministrados por Takata.

Modelos de marcas como Honda, BMW, Chrysler, Ford, General Motors, Mazda, Mitsubishi, Nissan, Subaru y Toyota se vieron afectados.

¡Sólo en EE.UU. fueron a revisión más de 40 millones de vehículos! Has leído bien. Fue la retirada de modelos más masiva de la historia en ese país, superando a Ford Motor que en 1980 debió retirar 21 millones de unidades temporalmente por un defecto en el sistema de transmisión.

Posteriormente se pudo detectar que un compuesto químico (nitrato de amonio) había generado el fallo.

Explosión en cadena

Desde luego este sombrío acontecimiento no le salió gratis a Takata Corp. Mira cómo ha ido su cotización en la Bolsa de Tokio una vez que comenzaron a producirse estos fallos en los airbags:

Fuente: The Wall Street Journal

Fuente: The Wall Street Journal

En poco más de 2 años ha pasado de más de 3.200 yenes (US$ 31,92) a los 600 (US$ 5,18) actuales. Incluso llegó a cotizar a sólo 310 yenes (US$ 2,95) durante algunos meses.

Takata ha vendido sus participaciones accionarias a fabricantes de automóviles japoneses, incluyendo Honda Motor y Toyota Motor, para poder cubrir los costes de las millones de bolsas de aire defectuosas, cifra que los analistas han ubicado en hasta más de 1 trillón de yenes (US$ 8.540 millones).

Futuro complejo

Takata debió admitir que hubo más de 100 millones de airbags defectuosos. Su punto a favor es que no fabrica sólo airbags, si bien estos representan en torno al 40% de sus ingresos por ventas.

La compañía nipona también produce cinturones de seguridad y otros componentes del vehículo. Trabajar sobre la confianza de los consumidores y no sufrir ninguna clase de fallo de seguridad en los próximos años será decisivo.

Takata ha manifestado que analiza declararse en quiebra, al menos su unidad en Estados Unidos, y que se encuentra en la búsqueda de salvatajes financieros.

“Preferiríamos reestructurar deudas a través de un acuerdo fuera de la Corte con los acreedores. Esa ha sido nuestra postura desde el comienzo y no ha cambiado”, ha manifestado –no obstante- el director financiero de Takata, Yoichiro Nomura.

Si piensas que es un buen momento para apostar por una recuperación de Takata, ten claro que el riesgo es muy alto, ya que si fuera hallada única responsable de los fallos en los airbags, podría tener que asumir costes por valor de US$ 12.000 millones por las demandas y la revisión de los vehículos, cargo difícil de asimilar.

A esto se suma, además, que el Gobierno de Estados Unidos está reclamando que se aceleren los reemplazos de airbags de Takata.

Si bien el activo está siendo muy golpeado y exhibe un pequeño rebote, lo cual a priori parecería representar una ventana de oportunidad, el riesgo es muy elevado para mí y esta oportunidad la tengo que dejar pasar, al menos hasta que se disipe la tormenta.

Hasta la próxima.

Saludos,

Federico Tessore
Director de Inversor Global

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Acerca del Autor

Federico Tessore

Director de Inversor Global. En su columna semanal, aborda la inversión de una manera didáctica, directa y clara para acompañar al inversor en la toma de decisiones.