El año del empleo es pasado

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Con 2016 termina un año exitoso en la creación de puestos de trabajo. Sin embargo, la creciente influencia de las políticas intervencionistas de cara a 2017 anticipa un nuevo año de retroceso en materia de empleo.

2016 pasará a la historia de España por dos cosas: por ser el año en el que estuvimos 10 meses sin gobierno y por ser el mejor año para el empleo hasta ahora, ya que 390.534 personas salieron del paro, la mayor cantidad en un solo año desde que se contabiliza esta magnitud.

Resulta paradójico que, en un año en el que la oferta de empleo público se ha congelado, el empleo total generado sea superior al medio millón de personas, con 540.655 personas que en la actualidad cotizan a la Seguridad Social y hace un año no lo hacían.

Ante estos hechos debemos preguntarnos si es casualidad que justo el mejor año para el empleo sea el único año en el que España no ha contado con un gobierno con capacidad de legislar.

Mi opinión es que, si bien no podemos atribuir los excelentes datos de empleo del año pasado a la ausencia de un gobierno exclusivamente, sí creo que la menor actividad del sector público en este sentido ha beneficiado al sector privado.

En Inversor Global tenemos la convicción de que el Estado, lejos de contribuir al crecimiento económico y a la creación de empleo subvencionando sectores ineficientes e incompetentes, pone trabas a las empresas y a los emprendedores que generan crecimiento económico y prosperidad con impuestos y regulaciones a menudo excesivas.

Ejemplos de sectores ineficientes que sobreviven gracias a la asistencia del Estado abundan en nuestro país. Desde el cine español a las grandes infraestructuras deficitarias como las autopistas rescatadas, pasando por las cajas de ahorros o las televisiones públicas.

Estas empresas y sectores absorben todos los años miles de millones de euros en recursos generados por empresas y trabajadores competitivos, con el Estado como intermediario, supervisor y promotor de esta transferencia de riqueza.

Resulta curioso, como le decía al principio de la columna, que justo el año en el que el Estado ha tenido las manos más atadas para intervenir en la economía, ha sido uno de los años más positivos para la actividad económica y sobre todo para el empleo.

Sin embargo, a pesar de la evidencia empírica que demuestra que más Estado no es más crecimiento económico sino todo lo contrario, para los próximos años es previsible que la influencia del Estado aumente en la economía.

Al cierto consenso en torno a un modelo de Estado socialdemócrata que existe entre todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria, hay que añadirle la creciente influencia del Partido Socialista tanto como parte necesaria para la aprobación e implementación de nuevas iniciativas legislativas, como por su capacidad para vetar aquellas iniciativas promovidas por el Partido Popular o por Ciudadanos que no cuenten con su respaldo.

Ya la semana pasada hacía mención en mi columna “Víctimas de las apariencias políticas” que el PSOE se encuentra en una posición difícil ante su nueva postura más proclive al entendimiento con el Partido Popular y que, para mantener satisfechas a sus bases –contrarias en gran medida a este entendimiento-, iba a hacer de la derogación de la reforma laboral su caballo de batalla para contener el avance de Podemos como fuerza política de referencia en la izquierda.

La mayor implicación de los políticos en la regulación del mercado laboral contribuirá a que previsiblemente, junto con una ralentización del crecimiento económico que pronostican algunas instituciones, en 2017 no se alcancen las cifras de creación de empleo que vimos el año pasado.

Un cordial saludo,

Alberto Redondo

Inversor Global España

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Acerca del Autor

Alberto Redondo

Alberto Redondo es el editor de Inversor Global en España. En su blog podrás descubrir todo sobre la economía y las finanzas en España. Además recibirás consejos sobre cómo sortear la crisis y construir tu cartera de inversiones con éxito.