La próxima crisis financiera

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En los últimos 20 años hemos estado al borde del abismo en dos oportunidades. El problema es que nadie ha aprendido la lección.

En mi próximo libro “Camino a la ruina: el plan secreto de las élites globales para la próxima crisis financiera”, cuento algo muy simple: en 1998 estábamos a horas del colapso y lo hicimos todo mal después de eso. En 2008, estábamos a horas del colapso e hicimos lo mismo. Cada crisis es más grande que la anterior.

El mercado de acciones hoy no está muy lejos de donde estaba en noviembre de 2014. Las acciones han tenido subidas y bajadas. Un gran colapso en agosto de 2015, otro en enero de 2016. Seguidos por grandes alzas porque la Fed volvió a las “habladurías”. Pero si excluyes esa volatilidad, estás donde estabas hace dos años.

Nadie hace dinero con el mercado hoy. Los fondos de cobertura no están haciendo dinero. Las instituciones no están haciendo dinero. Es uno de los ambientes inversores más difíciles que he visto en mucho tiempo.

Repito, la crisis del 2008 todavía está fresca en la mente de la gente. La gente sabe mucho menos acerca de 1998, en parte porque fue hace casi veinte años. Fue una crisis monetaria internacional que empezó en Tailandia en junio de 1997, se esparció a Indonesia y Corea y luego finalmente a Rusia en agosto de 1998. Todos estaban construyendo un muro para evitar que la crisis golpeara a Brasil.

Era como un juego de dominó. Los países caían como las piezas del dominó. Tailandia primero, Malasia después, Indonesia, Corea, Rusia. La próxima pieza era Brasil y todos (incluyendo el FMI y Estados Unidos) dijeron, “Vamos a construir un muro alrededor de Brasil. Asegúrate de que no colapse Brasil”.

El próximo dominó

Después vino Long-Term Capital Management. El próximo dominó no era un país. Era un fondo de cobertura. Uno tan grande como un país en términos de sus posiciones financieras. Yo era el abogado general de esa firma. Negocié su rescate. Creo que muchos de mis lectores están familiarizados con mi papel aquí. La importancia del mismo es que estuve en primera fila.

Estoy en la sala de conferencias, la sala de tratos de una gran firma de abogados de Nueva York. Había cientos de abogados. Había 14 bancos involucrados en el fondo que rescató a LTCM. Había otros 19 bancos que ofrecieron una facilidad de crédito de mil millones de dólares.

Fue un trato de 4 mil millones de dólares en efectivo que fueron juntados en 72 horas sin la diligencia debida. Cualquiera que haya juntado dinero para su compañía, o hecho tratos, puede pensar en eso e imaginarse cuán difícil sería reunir a un grupo de bancos para hacer un cheque por valor de 4 mil millones de dólares en tres días.

Aquellos involucrados pueden decir que rescataron a Long-Term Capital. En realidad se rescataron a sí mismos. Si Long-Term Capital caía, ellos también lo harían.

Muy pocos saben esto. Había un montón de abogados ahí. La Fed estaba al teléfono. Movimos el dinero. Lo hicimos.

Fue como una pista del aeropuerto. Tienes un jet con muchos pasajeros y 4 motores en llamas. No hay alternativas, tienes que echar espuma en la pista. Los camiones de bomberos están esperando y de alguna forma aterrizas y apagas el fuego. La vida sigue.

La crisis financiera

Después de eso, la Fed recortó dos veces los tipos de interés. Una vez en una reunión programada de la FOMC el 29 de septiembre de 1998 y de nuevo en una reunión no programada. Esa fue la última vez, el 15 de octubre de 1998, que la Fed recortó los tipos de interés fuera de una reunión programada. Había que apagar el fuego.

En 1998 estuvimos a horas de colapsar cada mercado del mundo. Tendrían que haberse aprendido algunas lecciones pero no sucedió. El gobierno fue e hizo lo opuesto a lo que haría si estuviera intentando prevenir que volviera a suceder.

Lo que deberían haber hecho fue prohibir la mayoría de los derivados, dividir los grandes bancos, tener más transparencia, etc. Pero hicieron lo opuesto.

El gobierno en realidad revocó las regulaciones. Revocaron la ley Glass-Steagall así los bancos comerciales podían operar como bancos de inversión. Los bancos se agrandaron.

Si existe una lista de cosas que se deben hacer para prevenir que vuelvan a ocurrir estas crisis, ellos hicieron lo opuesto. Dejaron que los bancos actuaran como fondos de cobertura. Dejaron que todos operaran con más derivados. Permitieron más apalancamiento, menos regulaciones, malos modelos, etc.

En 2005 y 2006 yo decía: “esto va a pasar de nuevo y será peor”. Di varias charlas en la Universidad Northwestern. Fui consejero de la campaña de John McCain. Aconsejé al Tesoro estadounidense. Advertí a todos los que pude.

Ahora, yo no advertí concretamente que todo iba a desmadrarse con las hipotecas subprime como sí hicieron algunos operadores del mercado, a quienes puedes ver en la película “La Gran Apuesta”. Para mí, no importaba. Yo veía una dinámica inestable del sistema en conjunto. No importaba cuál era la chispa. No importaba cuál era el copo de nieve. Sabía que todo iba a colapsar.

Demasiado grande para caer

Después llegamos a 2008. Estábamos a días del colapso secuencial de cada banco importante del mundo. Todo empezó en el verano de 2007 con la caída de un par de fondos de cobertura de Bear Stearns, no Bear Stearns, sino fondos asociados a la empresa.

Hubo un rescate por los fondos de riqueza soberanos y los bancos, pero luego en marzo de 2008 Bear Stearns cayó. En julio cayeron los gigantes hipotecarios Fannie y Freddie. Después vino Lehman, y le siguió AIG.

Estábamos a días de que ocurriera también con Morgan Stanley, luego Goldman Sachs, Citibank, Bank of America. JPMorgan podría haber sido el último que quedaba sin mencionar a los bancos extranjeros.

Todos habrían caído. Todos habrían sido nacionalizados. En cambio, el gobierno intervino y los rescató. Por segunda vez en diez años. Estuvimos a horas o días de cerrar cada mercado y banco en el mundo.

¿Qué quiere decir esto para el inversor promedio?

Seguro que tienes un plazo fijo o una cuenta en un bróker. Tal vez inviertas en un fondo de inversión, o en algún bono que consideras seguro. También puedes tener un negocio de pizzas o de coches. Podrías ser un dentista, doctor, abogado, cualquiera con un pequeño negocio. Podrías ser un inversor exitoso o un empresario.

Tienes dinero ahorrado y estás viendo toda la riqueza siendo potencialmente eliminada como lo fue en 1998 y en 2008.

¿Cuántas veces quieres tirar los dados? Es como jugar a la ruleta rusa. Una de esas veces, y creo que será la próxima vez, será mucho más grande y peor.

En 2008 tampoco aprendieron la lección. Nadie pensó en el error. ¿Qué hicieron en cambio? Pasaron la ley Dodd-Frank, una monstruosidad de 1.000 páginas con 200 proyectos regulatorios separados.

Dicen que la ley terminó con la doctrina del “demasiado grande para caer” que estimula la búsqueda de riesgos irresponsables. Nada de eso. Institucionalizó el “demasiado grande para caer.”

Los cinco bancos más grandes de Estados Unidos hoy son más grandes de lo que eran en 2008. Tienen un porcentaje más grande de los activos bancarios. Tienen libros de derivados mucho más grandes, un riesgo embebido mucho mayor.

Las élites decidieron patear los problemas, en lugar de resolverlos.

Dinero mundial

¿Quién tiene una hoja de balance limpia? ¿Quién podría rescatar al sistema? Solo queda una organización. Es el Fondo Monetario Internacional (FMI). Están apalancados 3 a 1. El FMI también tiene una impresora. Pueden imprimir dinero llamado Derechos Especiales de Giro (DEG), o dinero mundial. Se lo dan a países pero no directamente a la gente. Después los países pueden intercambiarlos por otras monedas en la canasta DEG y gastar el dinero.

Esta es la diferencia. La próxima vez que haya una crisis financiera intentarán usar los DEG. Pero necesitarán tiempo para hacerlo. No lo harán con antelación. No lo verán venir.

Lo que va a venir es una crisis y vendrá rápidamente. No podrán volver a licuar el sistema, al menos no fácilmente.

Atentamente,

Jim Rickards
Para El Inversor Diario

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Acerca del Autor

Jim Rickards

Jim Rickards acumula más de 35 años de experiencia trabajando en banca de inversión en Wall Street. Sus libros “Currency Wars” y “The Death of Money” han copado las listas de los más vendidos del New York Times y actualmente es el editor de Strategic Intelligence, un newsletter sobre finanzas líder en Estados Unidos.