El efecto Trump en la bolsa española

1

Aunque algunas compañías celebraron la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de la semana pasada, otras sufrieron en bolsa ante la agenda proteccionista del magnate. Descubra a continuación cómo invertir en este escenario de incertidumbre.

Ya ha transcurrido más de una semana desde que el magnate inmobiliario Donald Trump ganara las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, convirtiéndose en 45º Presidente de ese país.

Desde entonces las bolsas parecen haber subido a una montaña rusa en la que las subidas y las bajadas se han alternado para toda clase de activos y sectores.

Las grandes ganadoras en los mercados tras la victoria de Trump han sido las acciones de las grandes compañías tradicionales enmarcadas en el índice Dow Jones. Otras acciones, sobre todo las tecnológicas, no han salido tan bien paradas tras la victoria de Trump.

Pero sin duda el gran perdedor por la victoria del magnate neoyorquino ha sido el peso mexicano, cuyo valor respecto al dólar se ha depreciado un 12 por ciento desde que se conociera la victoria de Trump.

Lo que está pesando en la cotización del peso mexicano no es la posibilidad de que Donald Trump finalmente construya su famoso muro para luchar contra la inmigración ilegal y el narcotráfico.

La promesa de Trump durante la campaña de penalizar a las compañías estadounidenses con producción en el vecino del sur y la amenaza de romper el NAFTA –Tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá- han preocupado, y mucho, a los inversores en México.

El principal destino de las exportaciones mexicanas es por una diferencia abismal Estados Unidos, con 291.000 millones de dólares en exportaciones. Esto supone un 73 por ciento sobre el total de las exportaciones de México, que en total ascienden a los 400.000 millones de dólares.

La dependencia de la economía mexicana con respecto a las exportaciones a Estados Unidos es enorme, y la posibilidad de que estas exportaciones se hundan ante el auge proteccionista con la nueva Administración del Presidente Trump ha provocado el hundimiento del peso mexicano en los mercados de divisas.

Esta debacle del peso mexicano tiene importantes implicaciones para todas aquellas compañías con negocios allí, entre ellas muchas españolas. De las grandes empresas españolas, la que más ha acusado la victoria de Trump debido a su importante presencia en el mercado mexicano ha sido el BBVA.

De los 975 millones de euros que ganó el BBVA en el tercer trimestre de este año, aproximadamente la mitad -486 millones de euros- procede de su filial mexicana Bancomer. México ha sido durante los últimos años el motor de crecimiento de la entidad bancaria.

La fuerte devaluación del peso mexicano y de todos los activos ligados a esa divisa ha provocado que desde el pasado miércoles, cuando se conocieron los resultados de las elecciones de Estados Unidos, el BBVA haya perdido un 5 por ciento, frente a otros valores del mismo sector como el Banco Santander que han subido en el mismo periodo un 2 por ciento.

¿Estamos ante una oportunidad de inversión o ante una trampa?

El difícil de decir. Todo dependerá de lo serio que hablara Donald Trump en campaña cuando aseguró que le haría la vida imposible a las compañías con producción en México y que cancelaría el NAFTA.

Si cumple sus amenazas, la cotización de las compañías con importante presencia en el país centroamericano como BBVA podría sufrir más caídas ante el deterioro de la actividad económica en México.

Existe una gran incertidumbre respecto a cuáles de sus promesas Trump va a cumplir y cuáles eran tan solo un farol para atraer el voto de los más desencantados con la clase política estadounidense.

Por tanto, antes de tomar una decisión de inversión lo más aconsejable es esperar a que Donald Trump asuma su cargo como Presidente de los Estados Unidos y a que su política económica entre en vigor.

Un cordial saludo,

Alberto Redondo
Inversor Global España

Compartir Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Share on Google+0Email this to someone

Acerca del Autor

Alberto Redondo

Alberto Redondo es el editor de Inversor Global en España. En su blog podrás descubrir todo sobre la economía y las finanzas en España. Además recibirás consejos sobre cómo sortear la crisis y construir tu cartera de inversiones con éxito.

  • jose

    Estados Unidos es un país muy dinámico que desde su fundación se ha especializado en hacer dinero.

    Esto lo ha favorecido el que tenga un mercado interno inmenso, con el mismo idioma, la misma cultura, un sistema jurídico estable…

    Esto favorece a las empresas norteamericanas: las hacen más fuertes, más dinámicas y mas competitivas que otras (británicas, alemanas, holandesas, francesas, mexicanas…)

    Es decir, las empresas norteamericanas necesitan exportar; y no pueden exportar si no hay reciprocidad con el país de venta.

    Es cierto que importan productos…pero con poco valor añadido. Productos que no son económicamente rentables fabricarlos en los Estados Unidos, a no ser que se utilizase el sistema de la agricultura intensiva:

    contratar inmigrantes porque no encuentran naturales que quieran hacer ese trabajo con ese salario para que la explotación sea rentable.

    El problema es mucho más complicado de lo que parece, y no tiene solución.

    (un paralelo: la abolición del proteccionismo de granos en Gran Bretaña a mediados del S. XIX precisamente por las mismas razones; y eso que estas leyes beneficiaban a los propietarios de tierras – a los lores de la Camara de los Lores, que entonces conservaba su veto sobre los Comunes-)

    Es más, este señor lo que realmente conoce es el mercado del suelo; y este sube si hay demanda -si hay inmigración masiva-.

    Incluso inversiones como la Torre Trump depende más de lo que se cree del mercado inmigrante (de lo que mueve economía norteamericana con sus compras) que es muy importante.

    Las cosas van a seguir igual: sí habrá valla y será un negocio para los constructores y suministradores, pero no funcionará.

    Ya pasó con Reagan…

    Si Trump va a hacer historia, será en algo como Obama: (por ser el primer Presidente negro).

    Aquí, por ser un reto al lavado de cerebro que imponen los “marxistas culturales” de la Escuela de Frankfurt y por representar al hombre medio americano. Nada más.

    De hecho ambos confirman y renuevan el mito americano -que cualquier norteamericano puede ser Presidente de los Estados Unidos-, lo cual no es poco; y con ello favorecen la estabilidad social (como en España la Lotería Nacional) y política (como cualquier monarquía constitucional con su cambio de guardia)