¿Estafa o progreso?

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La decisión del banco central de Japón de establecer tipos de interés negativos ha sacudido al mundo de las finanzas. Descubra cómo esto podría estar relacionado con una tendencia a utilizar cada vez menos dinero en efectivo. ¿Estamos ante la mayor estafa de todos los tiempos?

 

El viernes de la semana pasada el banco central de Japón sorprendió a los mercados al anunciar el establecimiento de un tipo de interés negativo del -0,1 por ciento. Si bien en la Eurozona el Banco Central Europeo ya ha establecido un interés negativo para los depósitos de los bancos en el BCE, establecer un tipo de interés general negativo es algo que no tiene precedentes.

Las bolsas de todo el mundo se dispararon con la noticia. Un tsunami de números verdes barrió todos los mercados mundiales de Este a Oeste. Tokio, Shanghai, Francfort, Madrid, Londres y finalmente Nueva York. De la noche a la mañana, el axioma de que los tipos de interés no pueden ser negativos fue pulverizado y la euforia se apoderó de los inversores. El resultado fue que las bolsas vivieron la jornada más alcista de lo que llevamos de año.

Sin embargo, si les soy sincero, las acciones implementadas por el Banco del Japón me dejaron algo preocupado. La primera impresión es que la institución monetaria nipona está desesperada por estimular la inflación tras décadas de bajo crecimiento económico. Lástima que los tipos de interés y la masa monetaria solo sean una parte de la ecuación inflacionaria, siendo la parte fundamental la velocidad de circulación del dinero que en la actualidad está en mínimos. La única receta conocida para aumentar la velocidad de circulación del dinero es incrementando la confianza de los agentes económicos, algo que estos violentos movimientos monetarios no ayuda a estimular.

No solo Japón, sino todo el mundo desarrollado se enfrenta desde el estallido de la crisis financiera en 2008 a un escenario de bajo crecimiento y baja inflación. La receta ha sido establecer tipos de interés cercanos al cero por ciento e implementar billonarios estímulos monetarios. Sin embargo, podría existir un objetivo oculto detrás de estas políticas monetarias, un objetivo mucho más siniestro que el de estimular a la inflación y a la economía.

 

¿Estafa o progreso?

Recientemente en España han sido portada de todos los medios de comunicación las comisiones que los bancos de todo el país han impuesto a la retirada de efectivo en cualquier entidad bancaria que no sea la suya.

Es un hecho que cada vez usamos menos el dinero en efectivo y realizamos más transacciones electrónicas, ya sea con tarjetas de crédito de forma presencial o comprando por internet. A esta corriente de “progreso” en las transacciones se han unido algunas voces que proponen erradicar el dinero en efectivo y sustituirlo por dinero electrónico.

Esgrimen multitud de ventajas para defenderlo: acabar con el dinero negro, el fraude fiscal, los hurtos y atracos, etc.

La sustitución del dinero en efectivo –ya sea mediante un reemplazo súbito del dinero en efectivo mediante el uso de la legislación o de una manera más progresiva, forzando a los consumidores a utilizar sus tarjetas de crédito penalizando la disposición de efectivo con comisiones como ya ocurre- también tiene sus inconvenientes.

Además de los riesgos relacionados con la seguridad, los ahorradores se enfrentan a las comisiones por mantener su dinero en el banco y a la rentabilidad negativa de los depósitos bancarios a corto plazo.

Y es que tener sus ahorros en el banco cuesta dinero. Los propios bancos tienen que pagar por depositar fondos en el BCE y esta tendencia es algo que solo irá a más ante los movimientos de otros bancos centrales como el de Japón, que ha abierto la veda al situar los tipos de interés en territorio negativo por primera vez en la historia. En definitiva, el precio que pagan los bancos por esto se trasladará irremediablemente a los ahorradores.

Ahora imagine un futuro no tan lejano en el que no solo le cobren por tener sus ahorros en el banco, sino que además le obliguen a tenerlos allí por el fin de la circulación de monedas y billetes. Estaríamos ante una estafa llevada a cabo en nombre del progreso y de los intereses del Estado.

Puede parecer alarmista, y de hecho tal vez lo sea. Pero las dos tendencias –menor uso del efectivo y tipos de interés negativos- lejos de remitir cada vez ganan más impulso.

Continuará…

 

Un cordial saludo,

Alberto Redondo

Inversor Global España

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Acerca del Autor

Alberto Redondo

Alberto Redondo es el editor de Inversor Global en España. En su blog podrás descubrir todo sobre la economía y las finanzas en España. Además recibirás consejos sobre cómo sortear la crisis y construir tu cartera de inversiones con éxito.