La guerra del gas

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A finales del año pasado tuve que ir a Miami por trabajo. Durante todo el tiempo que estuve allí, sólo me ponía un jersey o una sudadera en un lugar: la oficina.

El aire acondicionado era tan fuerte que un amigo mío incluso llegó a enfermar, y eso que fuera de la oficina había unos maravillosos 25 grados.

Esta falta de conciencia por el ahorro energético es una de las cosas que nos diferencian a los europeos de los estadounidenses.

En realidad esta actitud de los estadounidenses no tiene tanto que ver con un desprecio a la ecología como nos han intentado hacer ver ciertos grupos de interés. En Estados Unidos el medioambiente importa. Quizás no tanto como en Europa, pero importa.

Esta actitud está más relacionada con el precio de la energía en ese país. Para que se haga una idea, el coste de la electricidad en Estados Unidos es, de media, la mitad que en España. Y el coste del gas natural es hasta un tercio más barato.

¿Cómo es posible que exista una diferencia tan abismal entre lo que pagamos nosotros y lo que pagan ellos?

 

UNA REVOLUCIÓN ENERGÉTICA

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, las exportaciones de recursos energéticos como el petróleo y el gas natural de Estados Unidos van a superar las importaciones.

Este cambio de paradigma se produce gracias a la irrupción de nueva tecnología que permite explotar las gigantescas reservas de gas pizarra (shale gas) de Norteamérica. Para hacernos una idea de la dimensión de estos yacimientos, estas reservas se estiman en el equivalente al consumo de gas natural de la principal economía del planeta durante los próximos 100 años.

El gas pizarra se encuentra dentro de formaciones rocosas enterradas a una gran profundidad. La única manera de extraer este gas es fracturando la roca hidráulicamente, algo que era imposible hasta hace pocos años.

Sin embargo, en la actualidad sí es posible extraer este gas y Estados Unidos ya se ha convertido en el principal productor mundial de este nuevo recurso energético. Y, como les decía anteriormente, los estadounidenses ya lo han notado en sus bolsillos.

Con una diferencia de precios tan abismal, es lógico que usted se pregunte por qué no está exportando Estados Unidos este gas natural a Europa, tres veces más barato allí que aquí.

En primer lugar, para Estados Unidos exportar gas natural a Europa no era una prioridad. Con el acceso a unos recursos energéticos mucho más baratos, la economía estadounidense y las empresas que la componen son mucho más competitivas que sus competidores europeos.

En un mundo globalizado, no es casualidad que al alcanzar una ventaja competitiva tan abismal la tasa de paro en Estados Unidos ronde el 6 por ciento y el crecimiento el 2,5 por ciento anual.

Estados Unidos no tenía ninguna intención de alterar este desequilibrio competitivo. Sin embargo, la invasión de Crimea por Rusia ha cambiado el orden de prioridades del Gobierno estadounidense. Cada vez son más quienes están presionando a Barack Obama para que exporte recursos energéticos a la Unión Europea y robarle así a Rusia su principal cliente.

Si Europa tuviera acceso a los recursos energéticos estadounidenses, el golpe para Rusia sería brutal ya que el 75 por ciento de las exportaciones de gas y petróleo rusos van destinados a la Unión Europea.

Las exportaciones a Europa son las que mantienen el frágil equilibrio de la maltrecha economía rusa, golpeada por la huida de capitales de los países emergentes a los países desarrollados durante los últimos meses. Sin éstas, la economía rusa entraría en la mayor crisis económica y política desde la caída de la Unión Soviética.

Para mantener su reputación y el apoyo de los estadounidenses, Obama necesita devolverle el golpe a Putin. Un golpe que frene las ambiciones expansionistas del Presidente ruso en Europa Oriental.

Exportar gas natural a Europa y privar a Rusia de su principal fuente de ingresos parece ser el siguiente paso en la política de los Estados Unidos. Sin embargo, hay un problema: el transporte.

 

UN MATERIAL DIFÍCIL DE TRANSPORTAR

Al contrario que el petróleo, que es fácilmente transportable por mar de un continente a otro, el gas natural tiene que ser transportado a través gaseoductos por vía terrestre.

Esto provoca que en cierta manera América esté aislada del resto del mundo por los océanos Atlántico y Pacífico.

Sin embargo, una compañía petrolífera estadounidense ha avanzado mucho en el desarrollo de una tecnología que permita licuar y transportar las increíbles reservas de gas natural norteamericanas por vía marítima.

En el boletín de recomendaciones de inversión Premium Crisis & Oportunidad detectamos esta oportunidad cuando el pasado 13 de diciembre esta empresa sufrió una fuerte caída en su cotización por un caso de contaminación medioambiental.

En un informe de 8 páginas exclusivo para los suscriptores a Crisis & Oportunidad detallamos las características de esta inversión y por qué creíamos que constituía una gran oportunidad para aprovechar el boom del gas natural en Estados Unidos.

Como puede ver en el gráfico anterior, la semana pasada la cotización de esta empresa se catapultó un 19 por ciento por encima de los 100 dólares. Desde que enviamos nuestro informe, las acciones se han revalorizado un 28 por ciento y creemos que, gracias a su ventaja competitiva en el transporte intercontinental de gas licuado, tiene aún un amplio recorrido al alza.

Si desea saber de qué empresa le estoy hablando y acceder a las recomendaciones de inversión de Crisis & Oportunidad, haga clic en este enlace y accederá a toda la información sobre nuestro boletín Premium de recomendaciones de inversión.

 

Un cordial saludo,

Alberto Redondo

Inversor Global España

PD: puede seguirme en Twitter en @AlbertoRedondo0

Acerca del Autor

Alberto Redondo es el editor de Inversor Global en España. En su blog podrás descubrir todo sobre la economía y las finanzas en España. Además recibirás consejos sobre cómo sortear la crisis y construir tu cartera de inversiones con éxito.

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